martes, 23 de junio de 2015

Como nos gusta el trago a los chilenos, somos una cultura que vive y goza con las bebidas alcohólicas. El alcance de estas no es menor desde el más pobre al más rico, la gran mayoría, en algún punto de su vida han tomado una o varias copas. Tanto es nuestro amor por el licor que no son pocos los viajeros que recuerdan con aumentada nostalgia la patria y sus brebajes, sobre todo el pisco y su denominación más famosa la piscola por lejos el mejor trago y una de las marcas registradas de chile (sí, se lo robamos a los peruanos pero lo hicimos internacional, nos vemos en la haya) básicamente por su precio y capacidad de curar a todos por igual. En si no tiene nada de particular una bebida en base a uva destilada mezclada con bebidas colas multimarcas. Ahora juzgue usted si tomar chela, ron o buckets de viajero es mejor que un vaso de 200 cc tres hielos y la proporción pisco bebida adecuada? Hemos tenido la suerte de que no nos cataloguen como tan alcohólicos como a los irlandeses pero aun así es un hecho que nos gusta la noche y sus delicias. Si nos ponemos estadísticos son varios los chilenos que matemáticamente serían alcohólicos. De 3 a 4 veces que bebas en una semana te vuelve adicto para las estadísticas, sin importar si probaste apenas un sorbo o terminaste con vomito negro. Siempre frías y manipulables pero ahí están mostrando una cara de los chilenos que pareciera que nos gusta esconder. Aunque en la práctica esto no es verídico. Solo basta dar una vuelta por bares, supermercados, discos y otros centros y apreciar que suelen estar llenos. Además que dichos establecimientos representan una fuente de ingresos que mediante una administración, que no requiere ningún MBA, permite a muchos compatriotas ser independientes, sacar sonrisas, caras rojas y surtir al día siguiente a las farmacias de heridos nocturnos y bueno ganar dinero claro. Además lugar que vende alcohol prospera, lo que indica que el mercado aún no se satura y existe espacio para ganancias. Buuuu con el libremercadista pero eso solo es un reflejo de cuanto nos gusta la cosa. Oferta y demanda amigos, nada más. Ahora todo este sistema nos lleva hacia la problemática de la tan temida caña/resaca/hachazo, póngale el nombre que guste. El asunto de despertarse al día siguiente con la boca seca, algunos con sabor a tabaco si es que le meten, sensación de mareo y de cuando en cuando levantando la cabeza y encontrándose acompañado tiene una serie de implicancias bien características. Cuentos como eso son bien repetidos, varios serán los que pueden afirmar que despertaron en otro lado del acostumbrado, sea un auto, casa amigo(a) o la de un desconocido, otro también podrán haber tenido la grata sensación de despertar acompañados cuando en la práctica ni supieron como aterrizaron en el lugar de destino, lo que solo refuerza la sonrisa al despertar. Amanecer cachando huevo, la mecánica de ser consiente nuevamente comienza con el reconocimiento del lugar, uff estoy en casa, no esta no es mi cama, cómo mierda llegué acá, donde quedo mi auto, interrogantes que saltan en cuanto uno abre los ojos. Luego viene la fase de evaluación de daños, mareo, dolor de cabeza, de estómago. Finalmente el tiempo de las sorpresas, mirada hacia el lado y maravilla de maravillas el cuerpo del rival que yace a tu lado, esto conduce a la mano en puño y el grato FUCK YEAH! Pero es recién en esta fase que viene el punto crítico, la mañanera. Si sufriste los clásicos golpes del alcohol posiblemente de ese lindo (ojalá) cuerpo no recuerdes mucho por lo que se debe concretar el romance con un despertar ejercitado, que valga la pena la caña! El funcionamiento de la mañanera es siempre variable, oh gran descubrimiento, hay quienes se vuelven un poco más mañosos, saca las manos, no tengo ganas, hey con ese olor a ningún lado amigo (a), si señoritas ustedes también amanecen con un dragón de vez en cuando. Por otro lado también están aquellos que recuerdan los errores de la noches, sienten remordimiento y esperan a que el otro despierte para tasar el precio de su error, existiendo la posibilidad de lanzar la bomba de humo y huir de la escena u optar por el modo tiránico y exigir el retorno a la propia casa vía taxi o en el auto del acompañante para los más tradicionalistas. Pero como todo no es amor también está el grupo de los casuales aquellos que solo se usaron mutuamente para generar roce en una mezcla de licor, hormonas locas, música y unas cuantas mentiras de lo especial, lindo y tierno que fuiste… si claro lo único que querías era meter o ser metida y evitar escenas como el regaloneo matutino o entregar el número de teléfono. Solo sexo, caliente de noche frío de día. Linda paradoja. Pero el juego es el juego y los reclamos se los puede hacer llegar a la FIFA, aunque con su polémica actual no estaría tan seguro de ello. Así con la cosa. Pero suponiendo que te resultó todo bien, vamos a meter un poco de optimismo entonces viene lo “gracioso” te vuelves a relacionar con alguien que no te recuerda mucho, posiblemente digas un nombre equivocado de eso te darás cuenta cuando te golpeen ahí donde no hay músculos. Al menos hay que tratar de retener el nombre el resto de la data se puede obtener sutilmente, después de todo el rival quedó igual de herido y cachando huevo como tú, úsalo a tu favor. Los daños pueden haber sido grandes, el gasto de plata severo pero se consiguió el objetivo, se va a venir un domingo físicamente perjudicial pero el ánimo y el pecho inflado de orgullo no te lo arrebata nadie, aunque si eres de los arrepentidos, ufff nadie envidiara tu posición. El lunes en el lugar de trabajo/estudio todos verán una cara de cumpleaños con sonrisa de huasón inconfundible. Le tocó dirán los mojigatos y envidiosos mientras su mirada se clava en esa cara sonriente, típico de chile como dice el coco legrand. O se escucharán las largas chacharas sobre cómo se dieron los procesos y aparecerán los campeones mundiales de ajedrez recomendándote que llames en tres días, que agregues a la red social después, que no respondas de inmediato los wazapses, en fin los lunes parece que dan para poco trabajo pero mucho hablar de las grande aventuras de fin de semana. Así es el lunes odiado por todos partiendo de Garfield al presidente de cualquier país. Todos amanecen más lentos, las pausas de café son más largas, el reloj corre lento, se mira con más frecuencia, aparecen los dormilones en los baños mientras simulan un cague y se espera con ansias el momento de la salida. Luego comienzas con la reflexión del fin de semana. La habré cagado, debí haber aprovechado más, ojalá el próximo sea igual de bueno, me fui muy en la pasta y no cache las oportunidades, no dormí suficiente, que pesado estuvo el asado entre otras joyas del pensamiento nacional de lunes. Lo cierto es que a eso de la hora de almuerzo ya empiezas a vislumbrar lo que te depara la semana, algunos maldicen, otros optimistas ven oportunidades. En fin visiones hay miles pero lo que es común en todos, partiendo por los más jaraneros que ya empiezan a mirar el jueves con ojos deseosos, es que se espera el viernes con ganas. Una forma de pensamiento bien curiosa sobre todo si piensas que trabajas la gran mayoría de tu vida, trabajar para pasarlo bien un fin de semana para olvidar todo lo que hiciste en los cinco días anteriores y que continuamente estas buscando la escapatoria de esa carrera de ratas, hay quienes lo logran, otros se quedan atascados pero sea cual sea tu caso, nadie te puede negar que la vida y sus vaivenes pasan más rico con un buen trago, o no? Los tontos graves argumentarán que es por eso que la cultura y las artes no se fomentan y que tenemos grandes vacíos espirituales que no pueden ser llenados con compras y fiestas, bien clásicos de quienes se dedican a criticar y aportan huevo. He aquí una reflexión para no pasar por un tonto grave, trabaje/estudie con ganas, el tiempo se pasa bien rápido con el modelo de horas laborales de chile, tómese lo que le dé gana, evite manejar, si lo hace que sea lento y afírmese bien al día siguiente puede que lo lamente o no, eso finalmente es cuestión personal. -- Mr. Smith